
Por Franklin Onésimo Tavárez Sánchez, MAE. /MAM.
Recientemente el Sistema Corporativo Universidad Tecnológica de Santiago ha afirmado que:-El reto del docente actual ya no consiste en pretender almacenar conocimientos en la mente del alumno como si se tratara de un depósito pasivo. Esa visión, heredada de modelos educativos rígidos y memorísticos, ha quedado rebasada por la dinámica de los tiempos. Hoy, educar implica encender la luz del cerebro del estudiante, estimular su capacidad de pensar, cuestionar, crear y transformar la realidad que le rodea.-
Nosotros estamos de acuerdo en -Los recientes cambios impulsados en la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA) colocan este debate en el centro de la agenda académica. Se trata de una apuesta clara por un modelo educativo más activo, donde el estudiante deja de ser un simple receptor de información y asume un rol protagónico en su proceso de aprendizaje. En ese contexto, el docente está llamado a reinventarse, a pasar de expositor tradicional a facilitador del conocimiento.
Sin lugar a dudas entendemos que:-Encender la luz del cerebro significa provocar curiosidad, fomentar el análisis crítico y promover la investigación desde el aula. El profesor que logra esto no se conforma con que el alumno repita conceptos, sino que se alegra cuando este cuestiona, propone y construye sus propias conclusiones. UTESA, al promover nuevas metodologías y enfoques pedagógicos, reconoce que el verdadero aprendizaje ocurre cuando el estudiante comprende, aplica y reflexiona, no cuando memoriza para un examen.
Sin embargo, este desafío no está exento de dificultades. Exige mayor preparación docente, actualización constante y, sobre todo, una actitud abierta al cambio. No todos están dispuestos a salir de la zona de confort que ofrece la enseñanza tradicional. Pero la educación superior no puede seguir anclada en esquemas del pasado mientras la sociedad avanza a pasos acelerados. El aula universitaria debe convertirse en un espacio de diálogo, innovación y pensamiento libre.
Desde esta humilde tribuna —mi granito de arena— entiendo que el docente que enciende la luz del cerebro también forma ciudadanos más conscientes y responsables. Cuando un estudiante aprende a pensar por sí mismo, adquiere herramientas que le servirán toda la vida, más allá de una asignatura o un título universitario. Ese es el verdadero impacto social de la educación.
En definitiva, los cambios que vive UTESA representan una oportunidad para redefinir el rol del docente y la esencia misma del proceso educativo. Guardar conocimientos puede ser útil por un tiempo; encender la luz del cerebro, en cambio, ilumina caminos para siempre. Ese es el desafío, y también la mayor responsabilidad del educador del presente.
Hasta mi próximo granito de arena R.D.
Soy Franklin Onésimo Tavárez Sánchez,MAE. /MAM.



