Cuando te encuentres con un técnico del MINERD que se crea tu jefe, muéstrale este artículo y recuérdale su rol de acompañante pedagógico y no punitivo. Mi granito de arena R.D.

Cuando te encuentres con un técnico del MINERD que se crea tu jefe, muéstrale este artículo y recuérdale su rol de acompañante pedagógico y no punitivo. Mi granito de arena R.D.

El técnico educativo del MINERD: acompañante pedagógico, garante institucional y servidor público de la escuela dominicana.

Por Franklin Onésimo Tavárez Sánchez, MAE. /MAM. Es común que en la interacción cotidiana de técnicos nacionales, regionales o distritales del Ministerio de Estado de Educación nos encontremos con uno u otro de estos servidores públicos desenfocados y que se crean superiores o supervisores de los directores, equipos de gestión o maestros, cuando en realidad su función es de carácter pedagógico y asesor. En contraposición, contamos con otros técnicos que son verdaderos guías y soportes de acompañamiento que asumen sus roles sin creese fiscalizadores y recordando que antes de ser técnicos han sido maestros, aunque en algunas ocasiones cuando algunos han logrado el puesto sin haber ejercido suficiente tiempo el cargo de docente, existen quienes se desenfoquen y quieran extralimitarse, en cuyo caso el director y su equipo de gestión del centro debe jugar su rol, a fin de evitar excesos.

Es que en la estructura organizativa del sistema educativo dominicano, pocas funciones resultan tan determinantes —y a la vez tan incomprendidas— como la del técnico distrital, regional o nacional del Ministerio de Educación. Con frecuencia, algunos sectores interpretan la visita de estos actores a los centros educativos como un ejercicio de fiscalización rígida o de autoridad vertical; sin embargo, la legislación educativa dominicana, la Ley General de Educación 66-97, los manuales operativos y los reglamentos vigentes establecen una realidad distinta: el técnico educativo es, esencialmente, un orientador, acompañante, supervisor pedagógico y articulador institucional.

Basta con que recordemo la Ley General de Educación No. 66-97 , la cual organiza el sistema educativo en niveles central, regional, distrital y de centro, definiendo claramente que las estructuras técnicas existen para garantizar la calidad, la planificación, la supervisión y el desarrollo pedagógico de la educación nacional. En sus artículos 93, 94 y 110, la normativa otorga a las direcciones regionales y distritales la responsabilidad de coordinar, supervisar, asesorar y controlar el funcionamiento de los centros educativos, no desde una lógica persecutoria, sino desde una visión de acompañamiento institucional y fortalecimiento de la calidad educativa.

En ese tenor debo indicar que -El técnico educativo, por tanto, no sustituye al director escolar, ni invade las competencias del docente. Su papel consiste en orientar, monitorear, acompañar y verificar el cumplimiento de las políticas públicas educativas emanadas del Consejo Nacional de Educación y del MINERD. La escuela tiene su autoridad inmediata en el equipo de gestión; el técnico actúa como enlace entre las políticas nacionales y la práctica cotidiana del centro.

Lo ideal es que tengamos un ambiente de empatía pedagógica en las visitas de técnicos a las escuelas para que al final del recorrido sean resaltadas las fortalezas encontradas y de forma diplomática dejar apuntes y puntualizaciones sobre las oportunidades de mejoras, sin que prime un aire de persecución. Desde esa perspectiva, la visita técnica a una escuela debe responder a criterios profesionales, éticos y pedagógicos. No puede convertirse en escenario de atropello, humillación pública ni ejercicio de superioridad administrativa. La naturaleza del cargo obliga al técnico a actuar con prudencia, respeto institucional y dominio profesional. La supervisión educativa moderna descansa más en el acompañamiento que en la imposición.

Recordemos que -La Dirección General de Supervisión Educativa del MINERD establece que la supervisión tiene como finalidad garantizar la eficacia y eficiencia del sistema mediante acciones permanentes de monitoreo, seguimiento y orientación de los procesos pedagógicos y administrativos. El énfasis institucional está colocado en la mejora continua y en el fortalecimiento de la gestión escolar.

Esto implica que, durante sus visitas, el técnico debe observar procesos, identificar fortalezas y debilidades, ofrecer sugerencias pedagógicas, promover el cumplimiento curricular, verificar el uso adecuado de los recursos públicos y fomentar ambientes institucionales favorables para el aprendizaje. Pero también tiene el deber de reconocer buenas prácticas, estimular la innovación docente y promover relaciones humanas respetuosas dentro de la comunidad educativa.

Debo indicar en referencia al maestro, por su parte, no es subordinado personal del técnico. Ambos son servidores públicos con funciones distintas pero complementarias. El docente posee autonomía pedagógica dentro del marco curricular establecido por el sistema educativo. En consecuencia, las observaciones técnicas deben sustentarse en normativas, evidencias y criterios pedagógicos, nunca en preferencias personales, retaliaciones o intereses políticos.

De igual modo, el director del centro educativo conserva la autoridad administrativa y organizativa interna del plantel. La legislación dominicana reconoce al centro educativo como una instancia con órganos de participación y gestión propios, incluyendo juntas de centro, asociaciones de padres y estructuras de coordinación escolar. Por ello, la relación entre técnicos y directivos debe construirse sobre el respeto mutuo y la coordinación institucional.

Cuando me encuentro con un acompañante externo del MiNERD en visita a los centros educativos que quiere salirse de sus roles y dar órdenes o entender que la estructura directiva del centro debe pedir su permiso para las actuaciones institucionales, me tomo el tiempo de explicarle los roles de la Junta de Centro, Equipo de Gestión, APMAE y comités estudiantiles en la gobernanza intracentro. Esto nos permite recordarle que -Los manuales operativos del MINERD refuerzan esta visión descentralizada y participativa del sistema educativo. Tanto las regionales como los distritos educativos tienen funciones de apoyo técnico, seguimiento y articulación de políticas educativas. El técnico no es un “jefe absoluto” de la escuela; es un agente especializado al servicio de la calidad educativa nacional.

En la práctica, una visita técnica correctamente ejecutada debería producir tranquilidad institucional y crecimiento profesional, no temor ni tensión innecesaria. Cuando el técnico llega a una escuela con actitud dialogante, apertura profesional y dominio de la normativa, fortalece la cultura organizacional y dignifica el sistema educativo. Pero cuando la visita se fundamenta en autoritarismo, improvisación o abuso de poder, se distorsiona el verdadero espíritu de la Ley 66-97.

La educación dominicana necesita técnicos preparados académicamente, conocedores de la legislación, con inteligencia emocional, ética pública y capacidad de liderazgo pedagógico. La escuela del siglo XXI no puede dirigirse únicamente desde memorandos y controles burocráticos; requiere acompañamiento humano, sensibilidad institucional y visión transformadora.

En síntesis, los asesores distritales, regionales o nacionales son hermanos de labores que deben visitarnos para ayudar, sugerir, recomendar y juntos fortalecer la gestión institucional ,pero sin olvidar que -La función técnica en el MINERD constituye una de las columnas vertebrales del sistema educativo nacional. Su importancia no radica en el poder que ejerce, sino en el servicio que presta. Allí reside la diferencia entre supervisar para sancionar y supervisar para transformar.

En consecuencia, lo establecido por la filosofía de la Ley General de Educación, la calidad educativa  nos describe una responsabilidad compartida entre el Estado, los docentes, los directivos, las familias y los organismos técnicos. Cada actor tiene competencias definidas y límites legales. Respetarlos no debilita la autoridad institucional; por el contrario, fortalece la democracia educativa y garantiza un clima escolar más humano, profesional y eficiente.

Hasta mi próximo granito de arenaRD.

Nota:

El autor es magíster en gestión de centros educativos y director del Centro Educativo Prof. José Antonio Espinal Lugo, Distrito Educativo 0902, Regional 09 del Ministerio de Estado de Educación en R.D. -Catedrático en Universidad Tecnológica de Santiago, Universidad Dominicana O&M  y CEO en  FOTS DOMINICANA ESCUELA DE NEGOCIOS.

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