Los actos delictivos en R.D. deben ser castigados sin importar la nacionalidad de quien los cometa. Dejemos el racismo, persigamos al delincuente ( sea criollo o no .MI GRANITO DE ARENA

Los actos delictivos en R.D. deben ser castigados sin importar la nacionalidad de quien los cometa. Dejemos el racismo, persigamos al delincuente ( sea criollo o no .MI GRANITO DE ARENA

Por Franklin Onésimo Tavárez Sánchez, MAE. /MAM.

En medio de las tensiones sociales que vive la República Dominicana, conviene hacer una pausa reflexiva y separar con claridad dos conceptos que a veces se confunden peligrosamente: delincuencia y nacionalidad. No todo extranjero es delincuente, ni todo delincuente es extranjero. La justicia no puede operar con prejuicios, sino con pruebas. Cuando un acto delictivo se comete en nuestro territorio, debe ser perseguido y sancionado conforme a la ley, sin importar si quien lo perpetra nació aquí o más allá de nuestras fronteras.



La Patria no se defiende promoviendo el odio, sino fortaleciendo las instituciones. El nacionalismo auténtico no es sinónimo de racismo; es amor responsable por la tierra que nos vio nacer, compromiso con su desarrollo y vigilancia ante cualquier amenaza real. Pero cuando la indignación se transforma en generalización, dejamos de ser justos y comenzamos a ser arbitrarios. Y la arbitrariedad, aunque se vista de patriotismo, nunca será virtud republicana.



Nuestra Constitución y nuestro ordenamiento jurídico establecen con claridad que todos los que infringen la ley deben responder ante los tribunales. Ese es el camino civilizado. La justicia selectiva, guiada por emociones o por discursos inflamados, erosiona la credibilidad del sistema. Hoy más que nunca, necesitamos fortalecer el Estado de derecho, no debilitarlo con juicios paralelos ni condenas colectivas.



Perseguir al delincuente —sea criollo o no— es una obligación moral y legal. Pero estigmatizar comunidades enteras por las faltas individuales es sembrar división. La historia universal demuestra que cuando el miedo sustituye a la razón, las sociedades retroceden. La República Dominicana merece un debate serio, basado en datos, responsabilidad institucional y respeto a la dignidad humana.



Este es mi granito de arena: defender la justicia sin distinción, rechazar el racismo disfrazado de patriotismo y exigir que las autoridades actúen con firmeza, pero también con equidad. Porque la verdadera fortaleza de una nación no se mide por el volumen de sus consignas, sino por la coherencia de sus principios.

Hasta mi próximo granito de arena R.D.


SOY Franklin Onésimo Tavárez Sánchez
Educador, comunicador y articulista
Esperanza, Valverde, República Dominicana
Contacto: 849-357-5030

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