Escuela Elsa Cabrera, : cuando el Estado debe ponerse de acuerdo consigo mismo.Mi granito de arena R.D.

Escuela Elsa Cabrera, : cuando el Estado debe ponerse de acuerdo consigo mismo.Mi granito de arena R.D.


Por Franklin Onésimo Tavárez Sánchez,MAE. /MAM.

En Esperanza, Valverde, República Dominicana, la escuela Elsa Cabrera y todo lo que ella representa —estudiantes, padres, docentes y comunidad— tienen derecho al crecimiento estructural que exige una educación digna y acorde con los tiempos. Esa oportunidad no puede ni debe ser frenada por trabas institucionales; por el contrario, debe ser facilitada por el propio Estado dominicano.

Desde esta tribuna personal  e institucional valoramos y felicitamos la decisión seria, decente y responsable asumida por el director distrital 09-02, Licenciado Eduar Domingo Espinal Santos, quien, con altura institucional, emitió un comunicado desistiendo de la donación de lospredios que habían sido destinados a la ampliación de la escuela Elsa Cabrera, ante los nuevos impases surgidos por reclamaciones y la presunta decisión de INAPA de construir en esos espacios. Esa postura demuestra madurez, respeto al debido proceso y compromiso con la paz social.

Es justo decirlo: vemos con buenos ojos que el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados construya edificaciones propias. Eso fortalece los servicios y aporta al desarrollo local. Pero también es justo plantear que, cuando los terrenos son amplios y las instituciones involucradas pertenecen al mismo gobierno —INAPA y el Ministerio de Educación—, lo lógico, lo sensato y lo humano es que el propio Estado se ponga de acuerdo consigo mismo.

No se trata de imponer ni de confrontar. Se trata de coordinar. Segregar una pequeña porción de esos terrenos para garantizar la ampliación de la escuela Elsa Cabrera no es un favor, es una obligación moral y social. La educación no puede quedar relegada por falta de diálogo interinstitucional, ni los estudiantes pagar el precio de decisiones desarticuladas.

Este caso debe servir de reflexión: el desarrollo no se mide solo en tuberías o edificaciones, sino también en aulas, pupitres y oportunidades. Cuando el Estado camina en direcciones opuestas, pierde la gente. Y cuando se impone el sentido común, gana el país.

Ese es, humildemente, mi granito de arena.

Soy Franklin Onésimo Tavárez Sánchez, MAE. /MAM.

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