Volver al prójimo: El reto de no ser indiferentes ante la violencia contra las mujeres. Editorial huésped autoría de la magistrada Sumaya Rodríguez

Volver al prójimo: El reto de no ser indiferentes ante la violencia contra las mujeres. Editorial huésped autoría de la magistrada Sumaya Rodríguez

A continuación reproducimos el artículo autoría de la Abogada Sumaya Fca. Rodríguez Matías, para el Semanario católico Camino


Volver al prójimo: El reto de no ser indiferentes ante la violencia contra las mujeres
Sumaya Rodríguez

En tiempos de crisis globales y desafíos humanos, urge recordar que el prójimo no es solo una figura bíblica, sino una realidad cotidiana. Las mujeres víctimas de la violencia son, hoy más que nunca, ese prójimo. No podemos seguir normalizando el dolor de tantas mujeres sin detenernos, conmovernos, ayudarlas y actuar. La indiferencia frente a su dolor es, también, una forma de violencia.

Volver al prójimo.
En la homilía del 13 de julio de 2025, el Papa León XIV pronunció con fuerza estas palabras: “Volver al prójimo”. Nos invitó a mirar, detenernos y acompañar al que sufre. Esa frase, cargada de evangelio, resume el llamado cristiano a una fe viva, encarnada en obras concretas de compasión y justicia.

El Evangelio del buen samaritano, proclamado ese día en la liturgia, nos sitúa ante la parábola más desafiante de Jesús. Un hombre asaltado y herido, tirado en el camino, es ignorado por los líderes religiosos, pero atendido por un samaritano (Lucas 10:25-37). En ella, se nos muestra cómo un hombre inicia el camino de la redención humana desde la misericordia. Jesús exhorta a “vayan y hagan ustedes lo mismo”. No es una sugerencia, sino una exigencia de la compasión. Esa exigencia implica reconocer a la mujer que sufre como el prójimo que clama ayuda, especialmente ante el aumento de feminicidios y violencia.

En el mundo moderno, las mujeres víctimas de violencia representan el rostro del camino. A diario enfrentan agresiones físicas, verbales, laborales y sexuales. Muchas de ellas no pueden salir del infierno que suele llamarse hogar.
Según ONU Mujeres (2021), cada día mueren 137 mujeres a manos de sus parejas o familiares. ¿Podrá la humanidad seguir siendo indiferente ante esto?

El llamado es claro: actuar como el buen samaritano. Las mujeres son sujetas de derechos, y esos derechos no deben cuestionarse, desestimarse o tratarse. Deben ser defendidos y garantizados. Esto requiere acción concreta: leyes, educación, recursos, protección y justicia. No basta con discursos, ni oraciones sin compromiso. El dolor de una mujer violada o asesinada no se alivia con indiferencia o rituales vacíos. Es un dolor que interpela, sacude y llama a la conciencia de una sociedad.

La violencia de género no es solo un problema privado, es una herida social. Requiere de respuestas coordinadas, que no se reduzcan a redactar protocolos, ni lanzar campañas. Todo eso es valioso. Pero ninguna acción sustituye la mirada directa a una vida, el gesto humano de cercanía, el apoyo que dice: te veo, te escucho, y te doy seguimiento.

La mujer que recibe apoyo, logra romper el silencio. Puede ser rescatada. La vida puede ser restaurada. Y eso es lo que Jesús haría hoy. Hay que actuar como Él, sin mirar a quién, sin miedo al qué dirán. Porque al final de todo juicio, el rostro de Dios estará en el rostro del prójimo herido.

Salvar Una vida es salvarlo todo.-Termina la cita.

Nota:

La autora es Procuradora Fiscal titular del Distrito Judicial de Santiago Rodríguez

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