– Por Franklin Onésimo Tavárez Sánchez,MAE. /MAM.
Soñamos —sí, soñamos— que este Día Nacional del Director de Centros Educativos recibamos algo más que una felicitación protocolar de parte de nuestras autoridades.
Porque los directores y directoras cargan, en sus hombros y en sus mentes, una inmensa presión laboral y un desgaste emocional constante, fruto de un Ministerio de Educación que, en múltiples ocasiones, no opera con un cronograma claro ni estable. Esa falta de planificación nacional se convierte en una cadena de urgencias: técnicos nacionales que presionan a los regionales, los regionales a los distritales, y los distritales a los directores… siempre “para ayer”, siempre “urgente”, siempre fuera del horario laboral, bajo la trillada premisa de que “lo general tumba lo particular”.
Esa práctica —que no necesariamente nace de las instancias locales del MINERD— termina recayendo en los gestores escolares, quienes son la cara visible del sistema, el MINERD mismo encarnado en cada centro educativo. Y, aun así, son muy pocas las veces en que se les convoca para celebrar. Casi nunca se les invita a un espacio de reconocimiento. Tampoco queda espacio en la apretada agenda para hacerles sentir que también merecen ser festejados.
Por eso, este próximo Día Nacional del Director debería ser una oportunidad para romper ese ciclo. No basta con un saludo, un flyer o un mensaje en redes sociales. Es hora de que las direcciones distritales del país asuman la buena práctica de convocar a sus directores no solo para trabajar, sino también para celebrar, reconocer y honrar el rol que desempeñan en la educación dominicana.
Llegó el momento de que el Día del Director sea verdaderamente importantizado:
con actividades, premiaciones, encuentros, distinciones y espacios donde quienes sostienen la escuela puedan, al menos por una vez, respirar, sonreír y sentir que su esfuerzo es visto, valorado y respetado.
Quizás sea mucho soñar…
pero seguimos apostando a que un día, ese sueño se convertirá en una nueva cultura institucional.
Hasta Mi Granito de Arena RD.
NOTA: El autor es director del Centro Educativo Profesor José Antonio Espinal Lugo-Distrito Educativo 0902 y vocero regional Cibao en la Asociación Nacional de Directores -ASONADEDIRD




