Avenida General Benito Monción, requiere más cariño de contratistas y autoridades
Mi granito de arena R.D. Por Franklin Onésimo Tavárez Sánchez La Avenida General Benito Monción, columna vertebral del tránsito en nuestra amada ciudad de Mao, sigue esperando —con paciencia herida— la atención que merece. Esta vía no solo conecta nuestra urbe con el corazón del noroeste, sino que representa una solución real al descongestionamiento del centro de la ciudad, aliviando a diario a cientos de conductores, estudiantes, trabajadores y comerciantes. No es cualquier calle: es un eje estratégico para el desarrollo regional.
Reconocemos que en distintos momentos se han tenido intenciones, se han hecho gestiones, y que diversos sectores han dado pasos valiosos en procura de su mejora. No ignoramos los esfuerzos ni negamos las voluntades que han surgido desde los gobiernos municipales, provinciales y nacionales. Tampoco echamos culpas ni buscamos culpables. Este editorial no es un dedo acusador, sino una voz constructiva que desea sumar, que reconoce el trabajo de todos, pero que clama por un punto final a la espera.
Las postergaciones se han vuelto costumbre, las promesas han sido buenas, pero no suficientes. Las razones que han impedido la solución definitiva pueden tener peso administrativo, financiero o logístico; sin embargo, ninguna razón es más poderosa que la urgencia de responder a una comunidad que ya ha esperado bastante. Cada día que pasa sin avances concretos es un día que se prolonga el abandono, el deterioro vial y el riesgo para la seguridad de quienes transitan por allí.
Es hora de actuar. No mañana, no en la próxima gestión ni en la siguiente etapa del presupuesto. Hoy. Que este tramo reciba el trato que se merece. Que los contratistas asignados se comprometan con responsabilidad y que las autoridades locales, provinciales y nacionales —sin importar el color del partido— se abracen a la causa de la Benito Monción como una prioridad. El pueblo está atento, con la esperanza viva, y merece ver concretado lo que durante años ha sido solo discurso: una avenida digna, funcional y segura. Mao lo necesita. Mao lo merece.
Hasta mi próximo granito de arena R.D.



