Por Franklin Onésimo Tavárez Sánchez,MAE. /MAM (imégenes de apoyo generadas por la IA )
Desde el Círculo dominicano de comunicadores turísticos y educativos, FOTS DOMINICANA MEDIOS y Franklin Onésimo Tavárez Sánchez, creemos que:
-Abrir las puertas de las escuelas públicas dominicanas desde las 6:30 de la mañana, para recibir estudiantes transportados por el sistema de autobuses escolares, constituye una medida que, en apariencia, busca resolver una necesidad logística; sin embargo, al examinarla con detenimiento, emergen preocupaciones legítimas que no deben ser ignoradas. La intención es loable, pero en educación no basta con la buena voluntad: se requiere previsión, planificación y garantías reales de seguridad para la población estudiantil.
A esa hora temprana, la realidad operativa de la mayoría de los centros educativos regenteados por el gobierno dista mucho de ser la ideal. Los primeros en llegar suelen ser los conserjes o personal de apoyo, cuya labor principal es acondicionar las aulas para el inicio de la jornada. Junto a ellos, en algunos casos, permanecen los vigilantes nocturnos, quienes, por naturaleza de sus funciones, no están llamados a ejercer control pedagógico ni disciplinario sobre estudiantes en edad escolar.
Esta situación deja al descubierto una preocupante brecha de supervisión. No es razonable ni responsable colocar a estudiantes menores de edad, bajo la custodia de personal que no ha sido formado ni contratado para gestionar conductas estudiantiles. La escuela, como espacio de formación integral, exige la presencia de docentes y equipos de gestión capacitados para orientar, prevenir conflictos y actuar ante cualquier eventualidad.
Otro aspecto que no puede pasarse por alto es la insuficiencia de recursos humanos en numerosos centros educativos. Es un reclamo constante de directores y distritos escolares la falta de personal de apoyo, así como de vigilantes permanentes. Existen planteles que, literalmente, amanecen solos, lo que agrava el panorama al pretender introducir un flujo temprano de estudiantes sin haber resuelto previamente estas carencias estructurales.
A ello se suma el riesgo conductual propio de la falta de supervisión. La convivencia temprana entre estudiantes, sin la guía de adultos responsables, podría derivar en prácticas inadecuadas, desde el uso de dispositivos nocivos como los vapers, hasta interacciones impropias para su edad. La escuela no puede convertirse en un espacio de exposición temprana a conductas de riesgo por ausencia de control.
Más delicado aún es el tema de la seguridad integral. En escenarios donde el personal es escaso, no puede descartarse la posibilidad de vulneraciones a la integridad física, emocional o incluso sexual de los estudiantes. Aunque se trate de casos aislados, el sistema educativo está obligado a prevenir hasta el más mínimo riesgo, especialmente cuando se trata de menores bajo su responsabilidad.
Desde el punto de vista práctico, también resulta inviable exigir o esperar que el personal docente esté presente a esa hora. Las condiciones laborales, los desplazamientos y la organización familiar de los maestros hacen que una medida de esta naturaleza, sin ajustes estructurales, sea difícil de implementar sin generar nuevas tensiones dentro del sistema educativo.
En síntesis, son más los riesgos que los beneficios al adelantar el ingreso de estudiantes a los centros educativos sin las condiciones adecuadas. Antes de ejecutar disposiciones de este tipo, el Ministerio de Educación debe garantizar personal suficiente, protocolos claros y supervisión efectiva. De lo contrario, una iniciativa bien intencionada podría convertirse en una fuente de problemas mayores, comprometiendo la seguridad y el bienestar de quienes más debemos proteger: nuestros estudiantes.
Hasta mi próximo granito de arena RD.
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Sobre el autor:
Franklin Onésimo Tavárez Sánchez es académico, educador y articulista dominicano, vinculado a procesos de análisis del sistema educativo nacional. Se ha destacado por su enfoque crítico y propositivo en temas de políticas públicas, formación integral y gestión educativa, aportando reflexiones orientadas al fortalecimiento institucional y la protección de la comunidad escolar en la República Dominicana.
Es docente en: Universidad Tecnológica de Santiago, Universidad Dominicana O&M, director del Centro Educativo Prof. José Ant. Espinal Lugo, CEO de FOTS Dominicana Escuela de Negocios y vocero comunicacional para el Cibao de la Asociación Nacional de Directores educativos.


