MI GRANITO DE ARENA
Por Franklin Onésimo Tavárez Sánchez, MAE. /MAM.
En los recientes días, FOTS DOMINICANA MEDIOS ha difundido informaciones y denuncias relacionadas con presuntos excesos policiales ocurridos en el municipio de Esperanza, incluyendo un caso que involucra supuestas agresiones contra una mujer embarazada, otro relacionado con una alegada actuación abusiva motivada por un presunto enamoramiento de un agente hacia una dama, en el que incluso habría sido apresado el esposo de esta, así como un caso de alegado ingreso a una vivienda sin orden judicial y sin la presencia de un representante del Ministerio Público.
Debemos ser muy cuidadosos: una denuncia no equivale a una sentencia y corresponde a las autoridades competentes investigar, establecer responsabilidades y garantizar el debido proceso. Precisamente por eso, estos hechos no deben ser minimizados ni resueltos únicamente mediante procedimientos internos de la propia institución policial.
La Policía necesita defender también su propia imagen
La Policía Nacional es una institución fundamental para la seguridad ciudadana. Sus agentes enfrentan diariamente situaciones difíciles, arriesgan su integridad y realizan una labor que merece reconocimiento. En ese contexto, también debe decirse con claridad que los comportamientos individuales que puedan apartarse de la ley terminan afectando la reputación de miles de policías que cumplen correctamente con su deber.
Y aquí quiero colocar mi granito de arena: no podemos permitir que las actuaciones presuntamente irregulares de algunos agentes terminen empañando la buena labor institucional que, desde distintos ámbitos, viene procurando desarrollar el general Azcona Reyes. Una institución que aspira a recuperar plenamente la confianza ciudadana debe ser la primera interesada en investigar cualquier señalamiento contra sus miembros.
El comandante local en Esperanza debe rendir cuentas
Ante la acumulación de situaciones señaladas públicamente, considero necesario que el comandante de la Policía Nacional en Esperanza explique qué ha ocurrido, qué actuaciones internas se han realizado y cuáles serán los pasos adoptados cuando existan elementos que ameriten una investigación.
Rendir cuentas no significa condenar anticipadamente a nadie. Significa explicar a la comunidad qué está haciendo la institución cuando un ciudadano presenta una denuncia o cuando existen hechos que generan preocupación pública.
La autoridad policial tiene que actuar con firmeza frente a la delincuencia, pero esa firmeza debe estar acompañada de legalidad, proporcionalidad, respeto a los derechos fundamentales y estricto apego a los procedimientos establecidos.
¿Y dónde está el Ministerio Público?
Existe otro elemento que considero esencial: la Fiscalía de Valverde debe asumir un papel activo cuando los hechos denunciados puedan constituir infracciones penales.
Si se investiga una alegada agresión, un supuesto abuso de autoridad, una detención que pudiera carecer de fundamento legal o el ingreso a una vivienda sin la correspondiente orden judicial cuando esta sea exigible, no debería quedar toda la investigación exclusivamente en manos de la institución a la que pertenecen los agentes señalados.
El Ministerio Público tiene precisamente la responsabilidad constitucional de dirigir la investigación penal y ejercer la acción pública en representación de la sociedad. Por ello, cuando existan elementos suficientes, corresponde que la Fiscalía valore los hechos, recoja evidencias, escuche a las partes y determine si procede judicializar o sancionar conforme a la ley.
La ciudadanía merece respuestas
Esperanza es una comunidad donde policías, fiscales, comerciantes, trabajadores, profesionales y familias conviven diariamente. La seguridad ciudadana no puede construirse solamente con patrullajes y apresamientos; también necesita confianza.
Y la confianza se construye cuando el ciudadano sabe que, si denuncia a un delincuente, la Policía actuará; pero también cuando sabe que, si un agente presuntamente abusa de su autoridad, habrá una investigación seria, independiente y transparente.
Por eso, mi llamado no es contra la Policía Nacional. Mi llamado es a favor de una Policía Nacional más fuerte, más profesional y más respetada.
Que se investigue cada caso. Que se escuche a todas las partes. Que se respete el debido proceso. Que quien haya actuado correctamente tenga la oportunidad de demostrarlo y que, si alguien incurrió en una conducta contraria a la ley, responda por sus actos, sin importar su rango o posición.
Un llamado al liderazgo policial y al Ministerio Público
Al general Azcona Reyes no puede permitir que le dañen su gestión, la que viene proyectando muy bien con la vocería del magíster Bryan Fernández, por lo cual le corresponde continuar fortaleciendo una institución que necesita mantener la confianza de la población. Y precisamente por respeto a ese esfuerzo, los hechos que puedan deteriorar la imagen policial deben ser esclarecidos oportunamente.
Al comandante policial de Esperanza le corresponde rendir cuentas sobre lo ocurrido en su jurisdicción.
Y a la Fiscalía de Valverde le corresponde no permanecer al margen cuando las circunstancias ameriten una investigación penal. La solución no debe descansar exclusivamente en la institución policial cuando existen señalamientos que podrían involucrar posibles actuaciones ilícitas de sus propios miembros.
La autoridad no pierde fuerza cuando se investiga a uno de los suyos; por el contrario, gana legitimidad.
Ese es mi granito de arena: pedir que la Policía sea respetada, pero también que respete; que ejerza autoridad, pero dentro de la ley; que proteja al ciudadano y que, cuando uno de sus miembros sea señalado, exista una respuesta institucional seria, objetiva y transparente.
Porque en Esperanza necesitamos una Policía fuerte frente al delito, pero igualmente fuerte frente a cualquier exceso.



