Relanzar el S.N.T.P. Valverde sin imponer consensos excluyentes

Por Franklin Onésimo Tavárez Sánchez, MAM /MAE.

Para quienes como el que suscribe, la formación de gremios y la instrucción de tantos comunicadores ha sido un aporte de amor al desarrollo de esta profesión / oficio, ver el surgimiento de varias entidades del ramo no puede ser una razón para criticarles, pues creemos en la diversidad, pero a esta altura de nuestra agenda saturada, nada nos animaría a sumarnos a estructuras similares del antes amado S.N.T.P. Filial Valverde, por cuanto nuestra marca personal no requiere innecesarios roces que disputen egos o espacios individuales.

Sin embargo, a raíz de la atomización del gremialismo comunicacional local y los más recientes resultados que impusieron un consenso, movido por el desgano de las masas en generar competitividad interna, se impone que quienes amamos las siglas S.N.T.P. meditemos si nuestra entidad tiene la fortalezca, la unidad, la inclusión o representatividad de antaño y sin buscar culpables, preguntarnos si se impone un relanzamiento que no excluya.

Es que a estas alturas de nuestra vida no ambicionamos nada más que ver una estructura que permita la divergencia, en la que sus plataformas comunicacionales no fomenten la ofensa al disidente, pero por sobre todo, que su directiva y asamblea se pongan los pantalones del coraje para cualificar su  membresía actual y la que esté por llegar, haciendo que un carnet del gremio nos enorgullezca como antes, sin que los nuevos líderes le dejen el trabajo a uno o dos dirigentes, como ha acontecido en disfavor de nuestro hermano Pujols, al cual, a pesar de sus achaques se le ha visto bien intencionado pero sin apoyos masivos.

En nuestro caso, hemos preferido ver en silencio, para no herir susceptibilidades ni litigar espacios que ya hemos recorrido, pues hacernos a un lado ha sido la manera diplomática de permitir que las fórmulas impuestas a base de -NO ME INCLUYAN A FULANO O MENGANO EN LA DIRECTIVA-, tuvieran su oportunidad de mostrar su programa de trabajo, pero ahora que se acercan las elecciones, es nuestro deber hacer oír la voz y leer estos textos, como aporte democrático de quienes sentimos nostalgia por la entidad que siempre nos representó a todos.

Reconozcamos a Rafael Bolívar Pujols, hagamos una metamorfosis, con saneamiento incluido y seamos capaces de asumir la verdad que arrojó un reciente estudio de mi firma Fots Dominicana Consulting, en referencia de que  más del 60 por ciento de la ciudadanía provincial no cree en la prensa y que más de uno usa su filiación para presionar recursos e inclusiones, pues aunque algunos hagan bembitos con esa verdad, lo cierto es que tal realidad nos afecta a todos.

Apuesto a que el nuevo equipo que dirija al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa en esta geografía Tri-municipal, no sea el producto de que ahora debe ser tal o cual sexo o de que Juan o Juana no puede ser parte. Es que si queremos revitalizar esta institución de todos, es urgente apostar a la diversidad geográfica, ideológica, sexista y multimedios, pues en caso contrario, seguirá el pretérito de gloria gremialista, imponiendo su nostalgia, mientras  -con una jarra de té- vemos las fórmulas mágicas causando nuevos traumatismos a este S.N.T.P. de todos, mientras crecen a su costa, otras aventuras de la libertad asociativa para hacer diabluras y repartirse presupuestos….

NOTA:

El autor es un eterno amante de su gremio, pero respetuoso de no hacer GADEJO, porque sueña el fortalecimiento de la carrera comunicacional en Valverde, a base de aulas, actualización y códigos de ética.

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