Mi historia magisterial, Tirso, Tony y mi padre Persio: Mis tutores, héroes e inspiradores

Por Franklin Onésimo Tavárez Sánchez , M.A.M.
Resultado de imagen para tirso muñozEn el otrora desaparecido Colegio Pedro Henríquez Ureña dí mis primeros pasos como parte del equipo de una institución educativa, siendo apenas un adolescente y su propietario Tirso de Jesús  Muñoz me contrató como portero, debido a la amistad y coincidencias partidarias con mi padre Persio Estanislao Tavárez.
Inicié mi labor de personal auxiliar educativo  actuando entre abrir y cerrar las puertas de cada curso, barrer las interminables hojas de unos árboles enseñoreados en el inmenso patio, cuidar los niños en recreo, lo mismo que salir a la antigua terraza de Sorita a comprar algunos antojos a los alumnos y de cuando en vez acomodar útiles en la dirección mientras observaba la templanza y valores de Don Tirso y Doña Agustina, así como la prometedora  vibra positiva de la pequeña Tirsa y su hermanita mayor…Para ese entonces mi sueldo era de cuarenta pesos.
Resultado de imagen para maestroFue justo de las manos de mi protector Tirso Muñoz que accedí tiempos después a una beca en su Academia Pedro Henríquez Ureña, donde de las manos de Jipi, Dinelson y otros prometedores maestros comerciales luego saldría egresado con honores como MECANóGRAFO CORRESPONSAL ARCHIVISTA, conocimientos que me han servido para toda la vida, pues la destreza en digitación, la capacidad de escritura y redacción, así como el cuidado para organizar los heredé de ese centro.,
La mano prodigiosa de Don Tirso Muñoz me daría todavía un empuje más, cuando en mil novescientos noventa y ocho me presenté a su despacho -todavía rodeado con el cuarto de máquinas de escribir de las marcas Olivetti, Olimpia y otras -, las que con el tiempo desaparecerían creando nostalgia en este maestro de generaciones y justo le solicité el préstamo de una aula para impartir cursos dominicales de locución  (así nacía mi Escuela Profesional de Comunicación ).
Ya para esa fecha estaban cimentadas las raíces que con el tiempo determinarían mi amor a la enseñanza y el 1998 hace años se fue de mi puerta, pero las huellas imborrables de seguir formando comunicadores, educadores, contadores, administradores, mercadólogos, gerentes hoteleros y de otras áreas aun se mantienen, siendo centenares los egresados de EPC INSTITUTO y aunque ya tenga local propio y ni siquiera exista el antiguo local del Pedro Henríquez Ureña, es de justeza reconocer en vida que Don Tirso fue figura clave en mi vocación magisterial y que a él le deben mis miles de alumnas la semilla que les he sembrado al ayudarlos a construir sus conocimientos.
Otro pilar en esta amada vocación como profesional de la educación es el comunicador José Antonio Rodríguez Alba, quien me invitara a formar parte de un diplomado de locución impartido por la Universidad Dominicana O&M recinto Santiago, debido a mi experiencia como instructor y el liderazgo para movilizar alumnos desde Valverde a la ciudad corazón y tiempos después me facilitaría mi primera cátedra universitaria en la asignatura técnicas de locución y desde entonces una historia de doce años como docente me tiene pegado a las aulas impartiendo clases en mis numerosas profesiones.
Es que la educación seguiría metiéndose en mis venas, cuando ya para dos mil nueve dirigiría mis pasos al Instituto Superior Salomé Ureña de Henríquez -Recinto Napoleón Núñez Molina de Licey -, donde especiales educadores se encargarían de pulir algunas imperfecciones, insertándome los verdaderos roles de la evaluación, la planificación y evaluación, siendo a partir de ahí que volé con alta elevación, dando lo mejor de mí, porque la educación es pasión, vocación y amor por los alumnos y alumnas.
El más reciente afianzamiento en la carrera profesoral lo recibiría tras una nueva invitación de mi mentor Tony Rodríguez para que me insertara en la que sería mi segunda maestría, esta vez en GERENCIA DE CENTROS EDUCATIVOS, de la UNIVERSIDAD NACIONAL EVANGéLICA constituyendo una verdadera y enriquecedora experiencia en la Universidad Nacional Evangélica, la cual me ha instruido en niveles macros para dirigir y perfeccionar las prácticas docentes y administrativa, sin que ello conlleve olvidar que mis primeros títulos universitarios se los debo a los recintos Mao y Santiago de mi Inolvidable Utesa, de la cual fui parte tanto cuando aun se ensamblaba con varios locales no propios en el Colegio San José, Edificio Curiel, las actuales edificaciones y la enramada del recinto Mao donde concluí al menos dos carreras.
 Educar, es sembrar, construir, es aprender a que la riqueza no está en exhibir bienes materiales, sino en mostrar centenares de alumnos en cuyo aprendizaje pusiste tus aportes y sembraste saberes. Educar es recordar a mi Verdadero maestro y mentor que siempre creyó en mí, el cual lleva por nombre PERSIO ESTANISLAO TAVáREZ, mi padre amado. Dicho lo cual le pregunto a usted amigo o amiga, qué espera para dedicarse a enseñar desde la que sea su labor y oficio?, Ya entendió que la única manera de vivir para siempre es dejando hijos sanguíneos e hijos alumnos?
Hasta unas próximas reflexiones.

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